Después de leer el post de mi amiga Dímelo, me quedó el compromiso de que iba a escribir sobre la educación y, en particular, sobre la docencia. Vamos a comenzar...
Primero, voy a tratar de explicar por qué los niños les hacen tanto caso a las maestras y no le paran bolas a los padres. Lo sé, porque yo era uno de esos. Resulta que las maestras son para los niños figuras de autoridad importantes y lo que ellas digan, eso es palabra santa. Además el niño ve que, si ese es el trabajo de la maestra, se supone que nadie sabe más que ella.
Segundo, me ARRECHA que los educadores de este país sean los estudiantes cuyo índice no les dió pa otra vaina. Es verdad, no son todos, pero es triste saber que la mayoría de ellos NO tienen vocación de educadores.
Tercero, hay carreras como Educación, Medicina y Psicología, donde a los estudiantes se le deben aplicar pruebas de perfiles psicológicos y, sin importar a qué altura de la carrera estén, si salen con desviaciones o patologías, DEBEN SER RETIRADOS DE LA CARRERA. No es posible que la gente ponga a sus hijos un poco de horas al día en manos de alguien con desequilibrios mentales. No es posible que conmigo se hayan graduado seres que, ostentando un título de psicólogo, estén en peores condiciones que sus pacientes. Y pasa todo el tiempo...
Cuarto, el sistema educativo está destinado a coartar la única vaina que nos permite defendernos y aprender en este mundo: la creatividad. De eso hablaré en mi próximo post...
Saludos...
Publicadas por
Otto
a la/s
1:21 a. m.